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Un protocolo previene las náuseas y vómitos en el 90% de los pacientes tratados con quimioterapia en el Hospital Sant Joan.

Un protocolo previene las náuseas y vómitos en el 90% de los pacientes tratados con quimioterapia en el Hospital Sant Joan. El Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant cuenta con un protocolo antiemético (aquel que previene y controla las náuseas y los vómitos), que fue elaborado de forma conjunta por los servicios de Farmacia y Oncología Médica, con el que se ha logrado que un 89,8% de los pacientes tratados con quimioterapia en este centro no experimenten nauseas o vómitos, por lo que sólo el 10% de ellos presentan este efecto adverso.

Dicho protocolo se realizó a partir del estudio observacional “Efectividad de un protocolo consensuado para la prevención de náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia”, uno de los escasos estudios sobre antiemesis en oncología que existen a nivel nacional. Fue llevado a cabo por ambos servicios y en él se incluyó a 167 pacientes tratados con quimioterapia, realizándoles un seguimiento de 120 horas tras el ciclo.

Este trabajo, que acaba de ser publicado en la revista Farmacia Hospitalaria, demostró que en los pacientes que se ajustan al protocolo se consigue un adecuado control de los vómitos, especialmente en la fase aguda, aunque también se ha superado el problema de las nauseas/vómitos retardados, que son los aparecidos entre las 24 y 120 horas de la administración de la quimioterapia.

Precisamente, para abordar estos temas ha tenido lugar recientemente en el Hospital una reunión sobre la “Emesis secundaria a quimioterapia. Visión multidisciplinar”, en la que han participado los servicios de Farmacia y Oncología Médica de los Hospitales Sant Joan y Marina Baixa de Villajoyosa. El objetivo ha sido poner en común conocimientos y aunar esfuerzos para mejorar el tratamiento de los pacientes con cáncer.

“La supervivencia y la calidad de vida de estos pacientes han mejorado de forma importante en los últimos años, debido tanto a los avances que se han producido en quimioterapia como en el tratamiento de soporte y sintomático. No obstante, las náuseas y los vómitos son dos de los efectos adversos que siguen siendo más frecuentes relacionados con la quimioterapia. Aproximadamente un 60% de los pacientes tratados con quimioterapia en España experimentan este efecto adverso. Podemos decir que, sin tratamiento antiemético, la prevalencia puede llegar al 90%”, señala la jefa del servicio de Oncología Médica de Sant Joan, Nieves Díaz.

Además, las náuseas y los vómitos se encuentran entre los efectos adversos de la quimioterapia que más ansiedad provocan en los pacientes, teniendo gran repercusión sobre su calidad de vida y pudiendo llegar, en ocasiones, a obligar a posponer, cambiar o suspender un tratamiento eficaz, debido a la aparición de complicaciones. Algunas de éstas pueden ser deshidratación, desequilibrio electrolítico e insuficiencia renal, que pueden precisar el ingreso hospitalario del paciente.

Según los autores de este estudio, el mal control de la emesis por quimioterapia puede hacer que el paciente rechace continuar un tratamiento que podría aumentar su supervivencia o, incluso, podría ser imprescindible para su curación. Por todo ello, señalan que es fundamental elegir la pauta antiemética a utilizar al iniciar un tratamiento contra el cáncer, adecuándola al tipo de quimioterapia y a las características de cada paciente, de forma que este efecto adverso se reduzca al máximo y se puedan completar de forma satisfactoria los tratamientos de quimioterapia.

Sin embargo, este control no se produce únicamente al iniciar el tratamiento, sino que también ante la administración de los ciclos posteriores es necesaria la terapia antiemética, que es preventiva e individualizada. “Cuando el paciente viene al segundo ciclo, pasa a consulta con el médico, quien valora si está en condiciones de recibirlo. Parte de la informacion que se recoge es relativa a la incidencia de náuseas y vómitos y, en función de esto, se ajusta la antiemesis para el siguiente ciclo, de manera que si el paciente ha tenido estos efectos adversos se le modificará la pauta a una con mayor cobertura, ajustando así el tratamiento preventivo a las necesidades de cada paciente”, señala Lola Camacho, responsable de la Farmacia Oncológica del servicio de Farmacia de Sant Joan.

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