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“No puedo hablar de mí sin hablar del cáncer” – Sandra Ibarra

"No puedo hablar de mí sin hablar del cáncer" -  Sandra Ibarra Trabajaba como modelo cuando le diagnosticaron una leucemia que superó con un trasplante de médula. Siete años después, sufrió otra vez la enfermedad y volvió a ganar. En 2007 creó la Fundación Sandra Ibarra de Solidaridad Frente al Cáncer.

-¿En qué momento de su vida se siente?

-En un momento en el que ya tengo 38 años y, después de muchas dificultades, puedo disfrutar de salud, trabajo y amor. También puedo decir que tengo mi leyenda personal, que es lo que nos permite levantarnos cada día con ilusión, a través de la Fundación Sandra Ibarra.

-¿Qué quiere aportar con su Fundación?

-Mi idea es profesionalizar el trabajo de las personas implicadas en luchar contra el cáncer. Que sea como un paraguas para los proyectos y que ofrezca herramientas. Por un lado, a través de la investigación y, por otro, de la prevención. También tenemos programas de psico-oncología, que es muy importante.

-Se suele decir que el aspecto psicológico es fundamental en un cáncer.

-Sí, es muy importante, porque no sólo sufres un daño físico, sino también un daño psíquico. Por eso, intentamos ayudar.

-Debe ser muy duro que a los 20 años te digan que tienes leucemia.

-Tener un cáncer no viene bien a ninguna edad. Ni de joven, ni cuando vas a ser madre, ni cuando tienes un trabajo… A mí me ayudó la ignorancia, no sabía mucho de la enfermedad.

-Más duro debe ser sufrir otra vez leucemia, siete años después…

-La segunda vez fue la más dura, sí.

-¿Qué sintió después de haberlo superado?

-No era sólo superarlo. Era curarte e implicarte en luchar contra la enfermedad, porque yo me impliqué. Nunca pensé que iba a recaer. Aquel 11 de septiembre de 2002, aniversario del ataque a las Torres Gemelas, fue el día más duro de mi vida. Ya nadie me podía engañar y sabía que se reducían las posibilidades.

-¿Por qué cree que se salvó por segunda vez?

-Si tuviera la respuesta, podríamos curar el cáncer. Creo que por muchos factores. Aparte de los avances médicos, me ayudó mi buena salud, en el sentido de que no fumaba, no bebía, hacía deporte… Eso, en momentos de esfuerzo, se nota; para eso te sirve cuidarte. Y luego, podemos hablar del destino, suerte, Dios… Hay personas que en mis circunstancias no salieron adelante.

-Tener un hermano compatible para el trasplante medular es una suerte.

-Sí, tener la curación en casa, con un hermano compatible al 99% es como un seguro de vida. Pero, en mi caso, fue como una conjunción de astros.

-¿Por qué lo dice?

-Porque me funcionó la quimioterapia, que ya es un privilegio. Después, la suerte de un hermano compatible, que debe ser una posibilidad entre 40.000. También puse voluntad, puse todo de mi parte.

-Esos episodios marcaron su vida.

-No puedo hablar de mí sin hablar del cáncer. Como pasa con una adversidad, la puedes usar a favor o en contra. Yo decidí aprender y crecer como persona. Ahora aprovecho la vida, me levanto y pienso que es una suerte tener saliva y lágrimas, porque hubo momentos en que no las tenía. Todo eso lo cuento en mi libro Las cuentas de la felicidad. Lloré más al escribirlo, cuando lo recordaba, que cuando estaba enferma.

-Dice usted que el cáncer no debe ser un paréntesis.

-Muchos psicólogos que atienden a personas con cáncer se lo dicen en esos momentos difíciles. Pero yo le digo a esos psicólogos que los paréntesis también son una parte de la vida. Los momentos de adversidad son vida. Si te encuentras bien, debes ir a trabajar, no hay que esperar, cada día importa.

-¿Por qué se le ocurrió crear una fundación?

-Me conozco España por las asociaciones de lucha contra el cáncer con las que colaboraba. Daba conferencias, participaba en actos con pacientes, hacía de madrina… Pero en cierto momento me planteé que lo que hacía se podría plantear más eficazmente desde una fundación.

-A pesar de la crisis, tiene el apoyo de empresas.

-Hay más personas solidarias de lo que a veces nos cuentan. La solidaridad no está en crisis. Cuando hay proyectos bien fundamentados se encuentran ayudas. Intentamos mantener todas nuestras actividades de investigación. Y todo con fondos privados.

-Sueñan con el día en que se pueda curar el cáncer.

-Es el lema de nuestra fundación, nuestra frase referente. Trabajamos para que eso ocurra.

-¿Se conseguirá pronto?

-Cada vez nos acercamos más, pero son unos 200 tipos de enfermedades y queda mucho camino.

-¿Debe ser una prioridad para los políticos?

-Lo debe ser. Según la OMS, una de cada tres personas padecerá cáncer. Es muy importante. ¿A qué están esperando?

-Estuvo en Sevilla para leer un manifiesto sobre enfermedades raras.

-Sí, el Colegio de Farmacéuticos organizó un acto en el que leí la II Declaración de Sevilla sobre Medicamentos Huérfanos y Enfermedades Raras. Hay unos tres millones de personas diagnosticadas de enfermedades poco frecuentes y no se investiga, no hay medicamentos para tratarlas. Es un problema que está vinculado a las actividades de mi fundación. Hay que sumar esfuerzos.

-El ciclista Armstrong fue un modelo en la lucha contra el cáncer. Ahora pasa de héroe a villano.

-Una cosa es la parte deportiva y otra su lucha contra la enfermedad. En la lucha contra el cáncer fue ejemplar. Leí su biografía y me gustó la forma en que lo abordó. El médico le hablaba de curación, de vida.

-Pero se dopó en los siete tours que ganó.

-Sí. Fue un ejemplo de coherencia en su lucha por ser campeón después de su enfermedad. Pero el deporte tiene sus normas y hay que cumplirlas.

-¿Cuál es su principal proyecto de futuro?

-Después de lo que he pasado, tengo proyectos de presente. Seguir sumando en la Fundación Sandra Ibarra y poder decidir lo que quiero hacer en mi vida.

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