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25 años de lucha contra la leucemia

25 años de lucha contra la leucemia Casi como en una película de esas en las que las vidas de sus protagonistas se cruzan varias veces a lo largo de la historia, la vida de Raquel se cruzó por primera vez con la Fundación Josep Carreras en el año 1988. A ella acababan de diagnosticarle leucemia, mientras que la fundación daba sus primeros pasos en España impulsada por el tenor catalán. Veinticinco años depués, ambas gozan de inmejorable salud.

El segundo capítulo de esta película de coincidencias transcurre en el año 1992, cuando la leucemia de Raquel reapareció con fuerza y fue necesario buscarle un donante para un trasplante de médula. Ninguno de sus dos hermanos era compatible, como le ocurre a tres de cada cuatro pacientes, que necesita localizar un donante no emparentado. Acababa de crearse en España el llamado Registro de Donantes de Médula (REDMO), una iniciativa para facilitar esa tarea titánica de encontrar donantes para pacientes como Raquel.

“Como el registro acababa de crearse y todavía había pocos donantes, al final optaron por hacerme un autotrasplante”, señala Raquel a ELMUNDO.es. Aunque inicialmente esa técnica tenía menos posibilidades de éxito por la naturaleza de su enfermedad, finalmente la operación funcionó.

Uno de los hematólogos que trabajaba en aquella planta de Hematología del Hospital Clínic, un jovencísimo doctor Enric Carreras, no tardaría tampoco en convertirse en otro de los protagonistas de esta película de coincidencias. Carreras, que aparece en un vídeo casero donde Raquel celebra su noveno cumpleaños en la sala de aislamiento del hospital [VER VÍDEO], pasó a ser responsable de la Unidad de Trasplante Hematopoyético del Clínic en 1995 y, poco más tarde, director del registro Redmo.

Cambios en este tiempo

En este 25 aniversario, Carreras (el hematólogo, no el tenor) reconoce que el tratamiento de la leucemia ha dado un vuelco espectacular en España en este cuarto de siglo, “tanto en los tratamientos quimioterápicos iniciales como en el trasplante”, explica a este periódico. “Hemos desarrollado nuevos fármacos, hemos aprendido a asociarlos y a manejarlos mejor, y eso nos ha permitido aumentar su eficacia y disminuir su toxicidad”, señala.

Respecto al trasplante de células madre que necesitan los pacientes con leucemia y otras 70 enfermedades de la sangre, el vuelco también ha sido destacado. “Hemos aprendido a manejar otras fuentes de progenitores además de la clásica médula ósea, como son la sangre periférica [que permite obtenerlas directamente del torrente sanguíneo del donante] o el cordón umbilical”. En total, las cifras de estos 25 años en España hablan de 110.000 donantes de médula ósea registrados en España (y conectados con los 20 millones que hay en todo el mundo); 55.000 muestras de cordón umbilical almacenadas en bancos públicos para cualquiera que los necesite; casi 6.000 trasplantes realizados en España gracias al hallazgo de un donante compatible o una muestra de cordón a través de Redmo (un millón en todo el mundo)…

Niños con cáncer

En más de uno de esos trasplantes ha colaborado Raquel, que ahora trabaja como enfermera en el servicio de Oncohematología Pediátrica del Hospital Vall d’Hebrón, vecino de aquel Clínic donde ella misma fue paciente hace ahora 25 años. Coincidencias.

“Los niños oncólogicos son mi vida”, admite con pasión a sus 29 años. “No puedo saber si soy enfermera por mi paso por el hospital, pero sí sé que cuando estás ingresado, todo el mundo se vuelca contigo y eso te hace sentirte especial. Además, siempre he sido muy curiosa, y me gustaba saber cómo funcionaba el hospital por dentro”.

Aunque no suele comentar sus antecedentes con ‘sus niños’, no le importa ejercer como embajadora: “Sé que soy una esperanza para ellos; han pasado 20 años desde mi trasplante y eso es muy importante para las familias ingresadas”. En todo este tiempo lo que más ha mejorado, apunta, son las posibilidades de encontrar un donante de médula o de cordón y la labor de las asociaciones y de los servicios de pediatría. “A mí no me vio un psicólogo, ni tuve payasos, ni juguetes… Hoy, hay un humanismo, un soporte emocional que no había en mi época. No porque no quisiesen, sino por falta de medios”.

El vídeo conmemorativo de la Fundación le ha dado la oportunidad de reencontrarse con el tenor Josep Carreras, a quien ya conoció en 1996. “Es mi ídolo”, admite Raquel, “siento por él una admiración y un respeto enorme. Lo que hizo hace 25 años fue básico para que los enfermos españoles de leucemia como yo pudiésemos tener una oportunidad”.

Lea la noticia completa en El Mundo.es

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